LA VIDA PROMETIDA  

 LA VIDA PROMETIDA  

A diferencia de lo que me ocurrió con la ya recomendada LA DAMA DEL SANS-SOUCI, esta vez me parece más adecuado el título elegido para la versión en castellano: LA VIDA PROMETIDA (1999), una película del cineasta francés Régis Wargnier.  Wargnier, aunque reconocido en Francia y fuera de ella –sobre todo,  a partir de su primer gran éxito internacional: INDOCHINA–, no tiene un extenso su currículum como director y son las dos mencionadas sus más valoradas cartas de presentación.

La historia que nos cuenta esta cinta no sólo te engancha por su veraz dramatismo sino porque la relata con una frialdad muy rusa –y creo que a ello contribuyeron dos de los guionistas: Bodrov e Ibragimbekov–, esa que sólo pueden trasmitir aquellos que sintieron en sus propias carnes el miedo a una represión que pocas veces mostró misericordia con sus víctimas.

Los acontecimientos que narra LA VIDA PROMETIDA (ESTE/OESTE) comienzan con la promesa de Stalin , tras la II Guerra  Mundial (1946) de permitir la vuelta de los rusos exiliados que quisieran ayudar a crear una vida mejor para ellos y para sus compatriotas. Muchos de ellos, ingenuos, nostálgicos de su tierra y, supongo, que engañados por la coyuntural alianza entre el comunismo y Occidente para derrotar al nazismo, se apuntaron alegremente en la lista maldita. Uno de los estafados, el principal protagonista, es un medico casado con una francesa, con un hijo pequeño, que convence a su mujer para que le acompañe a ver realizado su sueño de exiliado redimido.

Luego de una alegre travesía en barco, liderada por un agente camuflado de la NKVD, nada más desembarcar, el doctor Golovin (Oleg Menshikov) y su esposa Marie (Sandrine Bonnaire) tardan muy poco tiempo en comprender que, una vez más, han sido engañados por la propaganda stalinista: separación arbitraria de los recién llegados, asesinatos y fusilamientos y la manipulación, típica de los regímenes comunistas, acusando de agentes secretos del imperialismo a todos los extranjeros que vienen de Occidente. Esto último es lo que le tocó vivir a Marie a causa de su nacionalidad francesa, y tuvo como consecuencias la destrucción de su pasaporte, el anuncio de que nunca más podría volver a salir de "paraíso" soviético y una admonitoria golpiza para intentar amedrentarla, para inocularle el miedo al poder omnímodo. 

A partir de ese momento el objetivo de la pareja protagonista será la escapar a cualquier precio y, por supuesto, el de conservar su limitada y vigilada libertad para conseguir lo primero.  El gran acierto de la historia es que evita al máximo los planteamientos políticos para centrarse en el drama cotidiano de la supervivencia, de la forzada convivencia en residencias de las que se ha apropiado el todopoderoso estado con personas de todo tipo. Una de estas relaciones no elegidas es la que, al final, permitirá a la familia escapar hacia el oeste.

Pero LA VIDA PROMETIDA es, sobre todo, una apasionante historia de amor, compleja, con muchos matices condicionados por las exigencias de una dura realidad que no perdona a quien infringe la normalidad impuesta,  pero que también, gracias a ello, saca lo mejor  de las buenas personas y, al final, excepcionales seres humanos resultan ser sus principales protagonistas: el doctor Alexei Golovin, su esposa Marie, su hijo Seryozha, su amante, Sasha (Sergei Bodrov), y su comprometida benefactora, Gabrielle (Catherine Deneuve).

Creo que es un buen momento para ver esta película y reflexionar sobre esta durísima experiencia que tantas veces se ha repetido a lo largo de la historia reciente. Aquí os dejo el tráiler de YouTube:

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